Causas del bajón de energía en la tarde
¿Por qué te da un bajón de energía en la tarde?
Spoiler: no es solo flojera
Es mediodía. Estás en clase o frente a la compu, y de repente… ¡boom! Sientes que te apagaron el cerebro. Te cuesta concentrarte, se te cierran los ojos y cualquier cosa te distrae. ¿Te ha pasado? Pues no eres el único. Ese famoso “bajón de energía” que muchos sentimos en la tarde no es casualidad ni señal de flojera: tiene causas científicas muy reales.
¿Qué le pasa a tu cuerpo después de comer?
Una de las razones más comunes del bajón de energía en la tarde es la digestión. Cuando comes (especialmente una comida pesada y rica en carbohidratos simples como arroz blanco, panes, papas fritas, etc.), tu cuerpo desvía sangre al sistema digestivo para procesar los alimentos. Eso significa menos flujo sanguíneo en el cerebro… y por eso te sientes más lento.
Además, tras comer, suben los niveles de insulina, lo que provoca que más triptófano entre al cerebro. Este aminoácido estimula la producción de serotonina y melatonina, dos compuestos relacionados con la relajación y el sueño (Fernstrom, 2013). Así que no es raro que después de comer te sientas con sueño, especialmente si la comida fue rica en carbohidratos y baja en proteína o fibra.
Ritmo circadiano: tu reloj biológico manda
Tu cuerpo sigue un reloj interno llamado ritmo circadiano, que regula cuándo tienes más energía y cuándo menos. Entre la 1 y las 3 de la tarde ocurre una baja natural en el nivel de alerta. Incluso si dormiste bien, tu cuerpo está programado para disminuir su energía en ese periodo.
Según Czeisler et al. (1999), esta caída coincide con un descenso natural en la temperatura corporal y en la presión arterial, dos factores que promueven el descanso y la somnolencia durante el día. No es casualidad que en muchas culturas se acostumbre la siesta justo en ese horario.
Lo que comes y bebes sí importa (mucho)
Si tu desayuno fue solo un café con pan o si no desayunaste, es más probable que sientas ese bajón más fuerte. Tu cuerpo no tiene suficiente glucosa (combustible para el cerebro), y se resiente al mediodía.
Y ojo: el exceso de azúcar o bebidas energéticas puede darte un “subidón” momentáneo, pero después llega el “crash” energético. Es como si tu cuerpo se cobrara con intereses el exceso de estimulación (Wells, Read, Laugharne, & Ahluwalia, 1997).
Falta de sueño, estrés y deshidratación
Dormir poco no solo afecta tu concentración, también altera tus niveles hormonales y la forma en que tu cuerpo regula la energía. Además, el estrés constante eleva el cortisol, una hormona que puede desajustar tu energía natural durante el día.
Y si no tomas suficiente agua, tu sangre se espesa y tu corazón tiene que esforzarse más para distribuir oxígeno, lo que también fatiga al cerebro. Maughan y Shirreffs (2010) señalan que incluso una deshidratación leve puede provocar fatiga, disminución del rendimiento cognitivo y falta de atención
¿Qué puedes hacer para evitarlo?
- Haz un desayuno completo: Incluye proteína, fibra y grasas saludables.
- Evita comidas pesadas al mediodía: Prioriza verduras, granos integrales y proteínas magras.
- Muévete: Un paseo breve o estiramiento activa tu circulación.
- Hidrátate: Toma agua constantemente, no solo cuando tengas sed.
- Duerme bien: Tu energía empieza por la noche anterior.
- Fernstrom, J. D. (2013). Large neutral amino acids: dietary effects on brain neurochemistry and function. Amino Acids, 45(3), 419–430. https://doi.org/10.1007/s00726-013-1500-2
- Maughan, R. J., & Shirreffs, S. M. (2010). Dehydration and rehydration in competitive sport. Scandinavian Journal of Medicine & Science in Sports, 20(s3), 40-47. https://doi.org/10.1111/j.1600-0838.2010.01207.x
- Wells, A. S., Read, N. W., Laugharne, J. D., & Ahluwalia, N. S. (1997). Alterations in mood after changing to a low-fat diet. British Journal of Nutrition, 77(1), 45–57.

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